ESPAÑOLES CONTRA EL SISTEMA

Publicado el 20 mayo 2011 por Federico Michell Zavala

Desde el domingo 15 de mayo recién pasado, miles de españoles han salido a las calles para manifestarse en forma pacífica contra la situación prevaleciente en su país al tenor de las brutales medidas impuestas como consecuencia de la crisis económica mundial. El movimiento de protesta comenzó cuando varios miles de personas, en su mayoría jóvenes convocados a través de las redes sociales en la Internet o mediante el uso de la telefonía móvil, se concentraron el pasado domingo en la Puerta del Sol de Madrid. En el curso de esta semana —que en España culmina en elecciones municipales y autonómicas a celebrarse el próximo domingo 22—, lejos de amainar, la movilización popular se sostuvo con la permanencia de centenares acampando en la céntrica plaza madrileña, a la vez que ha ido creciendo en número —con la incorporación cada vez mayor de personas no tan jóvenes— y extendiéndose a más y más ciudades —que ya pasan de la treintena—, incluso de otros países —como Lisboa, París, Berlín, entre otras—, reunidos frente a las sedes de embajadas o consulados en el caso de las últimas.

El “Movimiento Democracia Real Ya”, o “Movimiento del 15-M”, o “Movimiento de los Indignados”, como se le ha dado en denominar de distintas maneras, no responde a partido político u organización social alguna, por el contrario, se expresa en abierto repudio contra los primeros, contra banqueros y grandes empresarios, contra organismos financieros y organizaciones políticas internacionales. Más allá, la posición de los participantes parece reflejar un franco desencanto y una creciente confrontación con el sistema económico, social y político imperante, develado en toda su crudeza por el impacto de las medidas aplicadas por las fuerzas capitalistas dominantes para hacer recaer las consecuencias de la crisis por ellas mismas desatada, no ya, como ocurría con mayor énfasis, sobre las mayorías explotadas y oprimidas de los países empobrecidos del llamado Sur, sino, ahora también con todo su rigor, sobre los pueblos de las naciones desarrolladas pertenecientes al proclamado primer mundo.

Nada más reveladoras de los sentimientos de desengaño, insatisfacción, frustración, indignación y rabia que alientan la protesta popular, que muchas de las leyendas contenidas en sus carteles o pancartas, según se aprecian en las fotografías divulgadas en la Red:

“No somos antisistema, el sistema es antinosotros”;

“Violencia es tener ke trabajar 12 horas cada día para mantener el sistema”;

“En vez de medir el P.I.B. (Producto Interno Bruto) medir la F.I.B. (Felicidad Interior Bruta)”;

“Cría ricos y te comerás sus crisis”;

“No es crisis: es estafa!”;

“Paguen la crisis sus culpables!”;

“La privatización es un robo”;

“Manos arriba esto es un contrato!”;

“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”;

“Fíate de un banco, y dormirás en él”;

“Los bancos salvados arruinan las familias”;

“Ellos comen canapés y yo no llego a fin de mes!!”;

“No hay pan para tanto chorizo”;

“Democracia no es votar cada 4 años”;

“Nosotros tenemos el poder, no los políticos”;

“Menos fuga de cerebros, más fuga de políticos”;

“No somos un partido político, los que tienen que reflexionar son ellos”;

“Sin curro, sin dinero y sin miedo”;

“La fuerza de la no-violencia”;

“La voz es nuestra arma”;

“No nos callarán”;

“La revolución pacífica ya está en marcha”;

“No hipotequemos nuestro futuro”; o,

“Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir”.

Viendo otras leyendas divulgadas, pueden conocerse también algunas de las diferentes demandas planteadas por el movimiento:

“Más trabajo para el pueblo”;

“Techo y trabajo sin ser esclavos”;

“Prohibición a la especulación con el precio de los bienes básicos como la vivienda, alimentos, sanidad (farmacias – medicamentos), educación”;

“Creación de una banca pública nacional donde prime el interés público no privado”;

“Democracia real ya”;

“Democracia del pueblo”;

“Libertad de expresión”;

“Ley de responsabilidad política”;

“No a los privilegios de los políticos referente a las pensiones”;

“Reforma de la ley electoral”; o,

“Listas abiertas, cambio sistema electoral para que sea más representativo”.

A cinco días de iniciada, y desde la realidad y la experiencia particularmente diferente de un pequeño país centroamericano, es difícil prever el devenir inmediato de la naciente rebelión popular protagonizada por el pueblo español. ¿Seguirá creciendo, adquirirá fuerza convirtiendo espontaneidad en organización, demandas y reivindicaciones en programa revolucionario de lucha, hasta llegar efectivamente a subvertir el orden existente y conseguir cambios sustanciales a favor de las grandes mayorías? ¿Se diluirá por impotencia o agotamiento, o doblegado por las acciones en su contra de parte de la maquinaria represiva de los aparatos del poder, que ya está sufriendo y de seguro tendrá que seguir enfrentando? Sólo los resultados de los próximos días nos irán dando las respuestas.

Con todo, relacionando elementos comunes de los sucesos actuales de España con los de otras manifestaciones ocurridas en el pasado inmediato —en Grecia, Finlandia, Irlanda, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos de América, Tunes, Egipto, Bahrain, etc.—,  parece posible vislumbrar algunas conclusiones generales derivadas de los acontecimientos:

1. Que las brutales medidas aplicadas por el gran capital y sus aparatos de poder para hacer recaer los efectos de la crisis económica sobre las clases populares, tales como: despidos masivos, reducción de salarios, extensión de la edad de jubilación, incrementos en los precios de los bienes de consumo básico, aumentos en los cobros de los servicios de salud y educación, desalojos de viviendas, reducción de los beneficios de la seguridad social, incrementos de los impuestos generales de consumo, etc., confrontados a los multimillonarios subsidios otorgados a los bancos o la generosa reducción de las cargas impositivas a los más ricos, sólo para mencionar algunos ejemplos, están rebalsando los límites del aguante de los pueblos, aún en aquellos países tipificados como desarrollados, donde el “estado de bienestar” cobijaba a sus habitantes;

2. Que ese desbordamiento de la capacidad de aguante de los explotados y oprimidos, a la par del desencanto, la frustración, la desesperación, el dolor y la ira que conlleva, está conduciendo a éstos a adquirir progresiva conciencia de su situación, entendiendo el real significado de las acciones y medidas impuestas en su contra por la fuerza de los poderosos, identificando a los verdaderos responsables de la aplicación de tales medidas, así como ahondando en la comprensión de las causas, efectos y circunstancias de fondo que determinan la situación por la que atraviesan actualmente;

3. Que el control y utilización de los medios masivos de comunicación social, empleados como instrumentos de enajenación por los aparatos de poder del capitalismo mundial, pese su amplia labor de desinformación, manipulación y desmovilización, potenciada por los avances de las tecnologías de información y comunicación (TIC), no han sido capaces de obstruir por entero el pensamiento y la acción de las masas populares; por el contrario, ha quedado comprobado que, convenientemente empleadas, las TIC pueden ser armas muy eficaces en favor de las causas de estas últimas;

4. Que, sea por el agotamiento de la tolerancia para seguir soportando, sea por la adquisición de conciencia, o bien, sea por una combinación de ambas cosas, los pueblos sojuzgados están despertando y accionando en busca de salidas frente a la insoportable situación que les ha sido impuesta, rebelándose, organizándose y movilizándose espontáneamente contra el orden establecido; y,

5. Que, en el marco de las luchas desatadas, con pocas excepciones —como en Cuba y en algunos otros países latinoamericanos—, destaca lamentablemente el vacío de las organizaciones tradicionales de la izquierda internacional, anquilosadas, desarraigas e inmovilizadas —sino, en ciertos casos, sometidas por completo al imperio—, incapaces de presentar desde el socialismo una alternativa coherente, creíble y posible para enfrentar los desmanes y el agotamiento de capitalismo como sistema; sin voluntad ni fortaleza para apropiarse, liderar y conducir las demandas y las luchas emergentes de los pueblos del mundo.

Además, nos queda de momento la satisfacción de conocer y poder dar seguimiento a la decantación, esta vez en España, de un nuevo eslabón en el proceso de lucha de los pueblos, animados y esperanzados en sus resultados.

El Crucero, Managua, Nicaragua, viernes 20 de mayo de 2011.

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