UNA NUEVA BITÁCORA EN LA RED

Publicado el 1 enero 2011 por Federico Michell Zavala

Tras años de navegar por la Red, inevitable sentir, cada vez más de cuando en cuando, un sigiloso cosquilleo animándome discretamente a incorporarme como participante activo en el mundo de la información y la comunicación digital. El insidioso enanito de los emprendimientos insinuando que algo debiera yo tener para compartir con los demás; que más de alguno habrá que se interese en lo que tenga por decir; que, siendo tanto lo tomado de la Internet, es justo que devuelva un poco de mi parte…  Y así, más y más de lo mismo martillando en la cabeza.

De otro lado —según habrá ocurrido a muchos antes que a mí—, el fantasma de las dudas y las vacilaciones empujando en sentido contrario: ¿Y sí no dispongo o no encuentro asuntos suficientes que merezcan ser comunicados?; ¿y sí dispongo o los encuentro, pero no soy capaz de trasmitirlos en la forma debida?; ¿y sí lo que llegare a transmitir fuese del interés de muy pocos… o de nadie?…..

Como al fin se impuso la tentación de un nuevo reto, aquí estoy, despojado del cómodo anonimato de mi anterior incursionar por el espacio cibernético, ante el teclado de mi computadora, intentando inaugurar mi naciente bitácora personal; pero ya antes, desde varios días atrás, empeñado en conocer y establecer los elementos que deben caracterizar un blog y, más en particular, a éste del que ahora me ocupo.

Me doy cuenta que esto que se da en llamar bitácora puede ser, en realidad, como un pequeño mundo —en el universo de la Red— del que el autor es su demiurgo. En su génesis, el creador establece de que materia estará constituido, que forma y tamaño tendrá, que seres lo habitarán, que otros podrán llegar a él. Sin embargo, su evolución y desarrollo es otra cosa, determinado por factores ajenos capaces de incidir sobre su desenvolvimiento, en especial, aquellos que se deriven de la interacción con los futuros visitantes.

Mi sitio se caracterizará por ser personal, siendo que seré el único responsable de lo que en él se publique; público, en tanto estará abierto a cualquier navegante que se moleste en visitarlo; de multiplicidad temática, por cuanto tratará de tantos diferentes asuntos como me venga al caso, con arreglo a mis gustos, tendencias e intereses.

No tendrá fines de lucro. No mostrará, no promoverá, no venderá objetos de comercio. Ni escaparates adornados, ni atrayentes luces de neón. En consecuencia, no se propondrá elevar el número de visitas, como tampoco alcanzar rankings o mejorar posicionamientos. Los visitantes serán, si acaso, mis más conocidos —parientes y amigos— según se enteren o vayan siendo avisados.

Su objetivo primordial será compilar, ordenar y divulgar documentos con información, opiniones y experiencias personales, como, también, de aquellos de mis allegados que deseen difundir lo propio, pero, más aún, de tantos otros mucho mejores que yo para expresar ideas y conocimientos, ideales, valores y convicciones, sueños e ilusiones, aspiraciones y esperanzas, compartidas y apropiadas de mi parte, de conformidad con el criterio de que “citar es citarse”.

A medida que se aumenten y expandan, las gavetas y carpetas de mi archivero mostrarán documentación de actualidad, de política, de arte, de literatura, de música, de genealogía, de historia… Por su contexto, el contenido podrá ser meramente personal, del ámbito nicaragüense —mi país— o latinoamericano y, más allá, referido al orden mundial. Según el tipo de material, habrá de textos, de imágenes, de sonidos. Ningún tema o tópico estará vedado. De repente un poema, un gato, una canción, un recuerdo, un personaje, aparecido porque sí, sin solución de continuidad, en un momento dado.

Deambulando por doquier, no será raro tropezar dentro del sitio con gentes como el Che, Julio Cortázar, Silvio Rodríguez, Miguel Hernández, Mercedes Sosa, Augusto César Sandino, Alfonso Cortés y tantas otras más… persistentes maestros, compañeros y amigos.

Hasta aquí, para empezar, lo dispuesto de mi parte. Lo que reste se irá definiendo y configurando en el devenir de la marcha, según se sucedan, también, las incidencias y aportes de los demás, de los que vengan de visita. Pasen, pues, sin más preámbulos, sean siempre bienvenidos.

El Crucero, Managua, Nicaragua, sábado 1 de enero de 2011.

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