Imágenes del grupo de amigos del Barrio del Águila… LA PARTICIPACIÓN EN LA MANIFESTACIÓN POLÍTICA OPOSITORA DEL 22 DE ENERO DE 1967

Publicado el 5 febrero 2011 por Federico Michell Zavala

El año de 1967 fue de elecciones políticas en Nicaragua, previstas para el 5 de febrero del mismo. La dictadura militar somocista, valiéndose del Partido Liberal Nacionalista (PLC), había lanzado la candidatura a la presidencia de la república del general Anastasio “Tachito” Somoza Debayle, entonces jefe director de la represiva Guardia Nacional (GN) y tercero en línea de la sucesión dinástica, en busca de asegurar su continuidad en el poder tras la conclusión del período de gobierno de 1963 a 1967 —iniciado por el doctor René Schick Gutiérrez y, a la muerte de éste, concluido por el doctor Lorenzo Guerrero Gutiérrez, ambos marionetas impuestas por los Somoza—. Los partidos de oposición tradicionales, encabezados por el Partido Conservador de Nicaragua (PCN), formaron en 1966 una coalición denominada Unión Nacional Opositora (UNO) para enfrentar al somocismo, siendo su candidato presidencial el doctor Fernando Agüero Rocha, acompañado del doctor Luis Pasos Argüello, para el cargo de la vice presidencia.

La campaña electoral emprendida en 1966 había mostrado un amplio respaldo del pueblo a favor de la oposición, que creía ver en la UNO una alternativa para derrocar a la sangrienta dictadura. Para principios de 1967 era evidente que el somocismo tendría que recurrir al fraude electoral para preservar el poder. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), desconfiando de la oposición burguesa, se mantuvo al margen del proceso electivo, aunque algunos de sus militantes tomaron parte activa en los sucesos del 22 de enero más adelante referidos.

La UNO convocó masivamente al pueblo a una concentración política a realizarse el domingo 22 de enero de 1967 en la Plaza de la República de Managua, la capital de Nicaragua. A sotto voce se murmuraba que dicha concentración devendría en una resistencia masiva defendida con las armas en caso que fuera requerido, a fin de impedir el fraude preparado por la somocismo y propiciar la caída de la dictadura. En realidad, lo que los dirigentes de la oposición pretendían era crear una situación política tal que obligara al gobierno estadounidense, protector de los Somoza, a intervenir forzando el retiro de sus protegidos o, al menos, induciéndoles a negociar el reparto del poder.

El núcleo de los integrantes del grupo de amigos del Barrio del Águila, que por ese tiempo ya teníamos quince o dieciséis años de edad y éramos en su mayoría contrarios a la dictadura somocista, participamos en la movilización política opositora de aquel domingo 22 de enero. Nuestra efervescencia anti somocista se había visto reforzada por el asesinato de dirigente opositor Silvio Parodi Basset, muerto a balazos por la GN la tarde del 27 de noviembre de 1966 en el barrio San Sebastián de Managua, a menos de tres cuadras de nuestra calle, desde donde corrimos para llegar al lugar del crimen pocos minutos después de ocurrido, fresca aún la sangre en el cadáver del caído. Aquel muerto impactó directamente en nosotros, por ser cuñado de uno de los nuestros, por tanto, cercano al grupo.

Por la mañana del domingo 22 de enero la mayor parte de nosotros nos dirigimos animadamente a la Plaza de la República para participar en la concentración política opositora junto a los miles de manifestantes venidos de todo el país. Desde una tarima colocada al frente del Club Managua escuchamos los discursos de los líderes políticos, entre ellos, el del hermano del asesinado Silvio Parodi Basset, Juan Bautista Parodi Basset, y el del propio candidato presidencial, doctor Fernando Agüero Rocha. En la fotografía mostrada a continuación se aprecia a alguno de los integrantes del grupo de amigos del Barrio del Águila participando en la histórica concentración.

Amigos del Barrio del Águila, Managua, 22 de enero de 1967 - 1

La participación en la manifestación política del 22 de enero de 1967 del grupo de amigos del Barrio del Águila - Adelante, en primer plano: Margaret Michell Zavala (Q.E.P.D.) (apenas visible); atrás: Luis Robelo Argüello y Francisco Robelo Argüello; más atrás: Pompilio Baca Díaz (parcialmente visible) y Edgard Delgado Montalván - Plaza de la República, Managua, Nicaragua - 22 de enero de 1967 (Fotografía deteriorada)

Mas adelante, incitados por los dirigentes, los participantes avanzamos sobre la Avenida Central de Managua —mejor conocida entonces como Avenida Roosevelt— con rumbo a la Loma de Tiscapa, centro del poder político, con el propugnado propósito de presionar al gobierno, al mando militar y a la embajada estadounidense en reclamo de la salida de los Somoza y la posterior celebración de elecciones libres. La movilización fue impedida de continuar a la altura del edificio que fuera el Banco Nacional de Nicaragua —actualmente sede de la Asamblea Nacional de Nicaragua— por un fuerte cordón de soldados del ejército somocista. De manera que los manifestantes quedamos detenidos a lo largo de la dicha avenida y en la propia Plaza de la República en que había tenido lugar el acto inicial.

En el transcurso del día, dada la cercanía, los de nuestro grupo estuvimos yendo y viniendo del sitio de la concentración a nuestra cuadra y viceversa. Al caer de la tarde unos tantos de nosotros dispusimos llegar hasta el tope de la marcha, justo donde se encontraba el retén militar. Para hacerlo más rápido caminamos del Norte hacia Sur a lo largo de la Avenida Bolívar, paralela a la Roosevelt, doblando una cuadra antes de llegar al punto del bloqueo. Cuando estábamos por desembocar a la avenida en que se encontraban los manifestantes, comenzaros disparos de fusiles y ráfagas de ametralladoras. De seguido vimos venir hacia nosotros un mar de gente que corría intentando salir de la Avenida Roosevelt por las calles laterales, a fin de guarecerse de las balas.

Por nuestra parte, corrimos a la par de los que vinieron hacia nosotros, regresando a la Avenida Bolívar, donde continuamos corriendo sobre la misma, ahora en dirección contraria, de vuelta hacia el lago de Managua, mientras el tiroteo se hacía más intenso. Poco después de pasar la esquina en que estaba la Farmacia San Antonio —propiedad de la madre de uno de los del Barrio del Águila—, a mitad de la siguiente cuadra, un solitario soldado que custodiaba una sucursal bancaria no apuntó con su rifle Garand mientras intentaba manipularlo, no lográndolo, para nuestra buena suerte, debido a su evidente nerviosismo. Finalmente llegamos hasta la esquina de Casa del Águila, desde la cual, los que pudimos, nos dirigimos a nuestras casas, mientras otros que vivían más distantes hubieron de permanecer refugiados por aquella noche en las residencias de algunos de nosotros.

Después conocimos que la balacera se desató cuando el teniente GN Sixto Pineda Castellón —casualmente, cuñado de uno de mis hermanos, Alfredo Michell Zavala, por estar éste entonces casado con una hermana de aquel—, piloto de la Fuerza Aérea Nacional (FAN), quien se encontraba instalando mangueras para aplicar chorros de agua contra los manifestantes, cayó abatido por una bala salida nadie supo de donde. A partir de ese momento el ejército somocista desplegó toda su artillería disparando a mansalva contra los manifestantes. Algunos francotiradores de la oposición situados a lo alto de edificios aledaños y unos pocos más que contaban con armas de fuego respondieron el ataque causando algunas bajas entre los soldados. Mientras la mayoría de los dirigentes de la UNO se refugiaron en el edificio del Gran Hotel —el mejor de la ciudad por ese tiempo, hoy convertido en el Centro Cultural Managua—, centenares de manifestantes indefensos eran masacrados en la calle. Nunca se supo el verdadero número de muertos —hay quienes afirman que más de trescientos, otros dicen que más de mil—, muchos de ellos humildes gentes del campo, cuyos cadáveres fueron recogidos por la GN y traslados en camiones a lugares ocultos para ser sepultados en fosas comunes.

Al día siguiente la resistencia había sido sofocada. El embajador estadounidense intervino, pero sólo para brindar protección a los huéspedes de su país alojados en el Gran Hotel. Los principales dirigentes de la oposición fueron encarcelados —liberados al poco tiempo gracias a una amnistía otorgada en marzo del mismo año—, mientras que otros se fueron al exilio. Somoza Debayle “ganó” la elecciones celebradas el 5 de febrero de 1967 y, con el apoyo de los siguientes gobiernos de Estados Unidos de América, se prolongó por doce años más en el poder, hasta el 17 de julio de 1979 en que huyó del país finalmente derrocado por la insurrección popular dirigida por el FSLN. Agüero Rocha, el flamante candidato presidencial opositor, se vendió a la dictadura unos pocos años más tarde, mediante el pacto conocido como el “Kupia Kumi” en palabras miskitas —un solo corazón, dicho en español—, firmado con gran pompa el 28 de marzo de 1971. El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, uno de los principales líderes de la UNO y director del entonces anti somocista Diario La Prensa, fue asesinado por el régimen dictatorial en una calle de Managua el 10 de enero de 1978.

El Crucero, Managua, Nicaragua, sábado 5 de febrero de 2011.

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