Humor en la Red: DIARIO DE UNA MUJER A DIETA

Publicado el 27 febrero 2011 por Federico Michell Zavala

Primer día de dieta

Querido Diario:

Hoy he comenzado a hacer dieta. Necesito perder 8 kilos. El médico me aconsejó escribir un diario donde debo indicar mi alimentación y hablar de mi estado de ánimo. Me siento como de vuelta a la adolescencia, pero estoy muy entusiasmada. Por más que la dieta sea dolorosa, cuando consiga entrar en ese vestidito negro maravilloso, va a estar todo perfecto… así que aquí voy.

Un pedazo de queso blanco. Un tazón de cereales bajo en calorías.

Mi humor está maravilloso. Me siento más liviana. Un leve dolor de cabeza tal vez.

Segundo día de dieta

Una ensaladita rápida. Algunas tostadas. Un yogur.

Aún me siento maravillosa, aunque la cabeza me duele un poquito más fuerte, pero nada que una aspirina no pueda solucionar.

Tercer día de dieta

Me desperté en la madrugada por un ruido extraño. Creí que era un ladrón. Después me di cuenta que era mi propio estómago haciendo un ruido que daba miedo. Me tomé un litro de té. Estuve en el baño el resto de la noche.

Anotación: Nunca más tomo té de manzanilla.

Cuarto día de dieta

Estoy comenzando a odiar la ensalada. Me siento una vaca mascando pasto.

Estoy medio irritada, pero creo que es el tiempo. Mi cabeza parece un tambor.

Hoy mi compañera de trabajo comió una torta de chocolate en el almuerzo. ¡Yo resistí!

Anotación: Odio a mi compañera de trabajo.

Quinto día de dieta

¡Juro que si veo un pedazo más de queso blanco, vomito!

Mi almuerzo, una ensalada, parecía reírse en mi cara. Necesito calmarme y volverme a concentrar. Compré una revista para leer mientras almorzaba con Pilar en la cafetería.

Anotación: Me detuve mirando la carta del menú, tardé más tiempo del que me llevó comer la ensalada.

Sexto día de dieta

Estoy muerta. Casi no pegué ojo en toda la noche y, lo poco que logré domir, soñé con un flan de vainilla. Creo que hoy mataría por un pedazo de pastel. En vez de ver personas, veo porciones.

Séptimo día de dieta

Fui al médico. Sólo adelgacé 250 gramos. ¡Una mierda, la gran puta! Toda la semana comiendo pasto, nada más me faltó mugir y… ¡sólo perdí 250 gramos! El médico me explicó que es normal: “La mujer tarda más en adelgazar, más a su edad”. ¡Me llamó, además gorda, vieja!

Anotación: Buscar otro médico. Encima que es caro, me humilla.

Octavo día de dieta

Fui despertada hoy por un pollo asado… ¡lo juro! Estaba bailando en la punta de la cama.

Anotación: Mis compañeros de trabajo empiezan a mirarme raro.

Noveno día de dieta

Hoy no fui a trabajar. El pollo asado me volvió a despertar. Esta vez parecía una odalisca bailando la danza del vientre .

Pasé el día en el sofá, viendo tele. Creo que existe un complot: todos los canales pasaban recetas de cocina. Enseñaban a hacer tarta de frutas, pizza y lasaña…, ¡todos comen, pero la gorda soy yo!

Anotación: Comprar otro mando a distancia. En un ataque de furia, lo tiré por la ventana. Me siento un poco nerviosa.

Décimo día de dieta

Cuando me miro al espejo me noto una mirada rara.

Pateé al perro de mi vecina cuando se acercó moviendo la cola. Grité como una loca. El cadete no entra más a mi oficina y las secretarias se tiran contra la pared cuando yo paso.

Anotación: Comprar cajas de servilletas. Noté que al estar en la PC y pensar en porciones de pizza, babeo el teclado.

Décimo primer día de dieta

Sopa. Eructo ajo.

Anotación: Nunca más juego póker con el pollo asado, hace trampa.

Décimo segundo día de dieta

De nuevo al médico. La balanza no se mueve… ¡ella no se mueve! No perdí ni un puto gramo. Comencé a reírme a carcajadas. Asustado, el médico, sugirió un psicólogo, creo que llegó a decir psiquiatra. ¿Será porque lo amenacé con un bisturí, agarrándolo de las solapas?

Anotación: No vuelvo más al médico, el señor pollo cree que es un estafador, que lo único que hace es sacarme la plata.

Décimo tercer día de dieta

El pollo me presentó unos amigos. El filete es un intelectual, el buen vino es muy divertido y la torta es un poco callada, con pinta de amargada. Jugamos cartas hasta la madrugada.

Décimo cuarto día de dieta

¡Corté en pedacitos todas las fotos de las modelos súper flacas que tenía en mi casa!

Anotación: El señor pollo y sus amigos están molestos conmigo: me comí un pedazo del señor pan.

Décimo quinto día

Ya no estoy más a dieta. Me alteré con el pollo y me lo comí igual que al pan. Después arremetí contra la torta… ¡realmente era una dulce!

Anotación: Encontré una notita debajo de la puerta de entrada. Es de mis compañeros de la oficina. Dicen que me visitarán en la clínica.

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Tomado de “Marqueze.net”, el jueves 18 de mayo de 2006.

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